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HORÓSCOPO ZIMPUNGU
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Bienvenidos al Nzo Nganga Nzazi Ndoki
NGANGA NKISI
MINKISI
PALOMONTE O KIMBANDA
 
PALOMONTE O KIMBANDA
   
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La Regla de Palo Monte o Kimbanda es una religión originaria de la región de los grandes lagos del este de África ecuatorial. Muchos pueblos bantúes emigraron hacia otras regiones para escapar de los embates e influencias de los pueblos Hamitas, empeñados en sus guerras religiosas de conquista y expansión. Tras cruzar el continente en penosas marchas, una de esas oleadas bantúes se esparció en el área de forestas tropicales y sabanas que se estendían hasta el estuario del Rio Kongo y partes mas altas de los Rios Kunene, Kubango, Chobe y Kasai.

Entre dichos grupos se encontraban parte de nuestros ancestros africanos, quienes se radicaron, en algún momento a finales del Siglo XIII o principios del Siglo XIV, en la región costera de lo que corresponde aproximadamente con lo que hoy se conoce como Angola. Esas comunidades dieron vida a una serie de formaciones estatales embrionarias, las cuales, con el decursar del tiempo, se fundieron bajo una autoridad central, la del MANIKONGO.

La tradición oral BAKONGO (nombre genérico de los emigrantes bantúes que se asentaron en dicha zona) cuentan diferentes historias acerca dela constitución de su reino. Una afirma que nueve (9) de los sobrinos de Manikongo (Rey de los Bakongo) abandonaron el clan de su tío y cruzaron el Río Zaire para asentarse en tierras ribereñas, fundando allí los nueve clanes descendientes directos del monarca.

Otra afirma que Mtimu Wene, el primer Manikongo, después de mucho guerrear logró asentarse en el Rio Kongo. Entonces distribuyó las tierras conquistadas entre sus capitanes mas conjurados que eran nueve. Constituyendo así los nueve clanes nombrados:

1. Yo soy NDUMBO A NZINGA, planta trepadora que se enrolla en espiral. Mis ramas se anudan alrededor de todo el país.
2. Yo soy MANIANGA, el que está sentado. Me siento en una silla ey en la estera. Yo he hecho nacer a los Mvembas y a los Nlazas.
3. Yo soy Nanga, el cojo, pero voy muy lejos. Las piedras de mi estufa son cabezas de hombres. Mi cuchara de comer es la costilla de un gran pez.
4. Yo soy MAKUNKU, aquel que todo lo derrumba. Yo acometí a los Ndembo, a los tambores de los poderosos Que no venga nadie a molestarme ni con el timbal Ngongie ni con el tambor Ngoma.
5. Yo soy NGIMBI, aquel que hace crecer abundantemente todo lo que nutre y alimenta. Las mandiacas o falsas cañas de azucar que se cortan por la mañana al mediodía nuevamente se mecen al sol.
6. Yo soy MBENZA, aquel que rompe, que corta, que hiende. No corto las cabezas de los ratones sino las de los hombres.
7. Yo soy MPUDI A NZINGA, un gran pez, pero además un halcón que pese al fuego caza por encima de la hierba en llamas.
8. Yo soy MBOMBA NDONGO, la serpiente que deja huellas a su paso. Se arrastra por todo el congo, Loango. Madre que hace bien a todos los clanes.
9. Yo soy MAKAMBA, el que reparte las tierras, pero las leyes de esas tierras quedan en mis manos y en mi poder.

El núcleo del Reino Manikongo, incluyendo la porción administrada directamente por el, a través de una compleja red de jefaturas, estaba al sur del estuario del Rio Kongo, circundado por los Rios Kongo, Kuango, y dande. Su capital era Mbanza kongo, el moderno San Salvador del norte de Angola. Mbanza es el término que designa la tumba del ancestro fundador de la aldea. Alrededor de ese núcleo se encontraban estados mas pequeños.

Según leyendas (nmutalambo) Bakongas, NZAMBI (Dios) creó el cielo y todos los astros, y también a la primera pareja humana, de la cual desciende la humanidad entera.

Nzambi interviene en la creación de cada individuo. Cuando un niño está por nacer, el alma material entra por la oreja, indicando que ha ocurrido el nacimiento verdadero. Al morir el hombre, el alma material regresa a Nzambi. Según expresan numerosos científicos, el sentido de la audición es lo último que se pierde en el momento de la muerte.

Nzambi dispone de la vida y la muerte, de todo lo que existe, y castiga a los transgresores de sus leyes. Nzambi es veraz y omnipotente, está en todas partes, pero no se representa en cosa material alguna, ni siquiera en imágenes.

Otra opinión tiene Karl Laman, quien viviera entre los Bakongos y cuya obra es material obligado de referencia para cuantos se interesan en las manifestaciones religiosas del Manikongo. Nzambi es idéntico a Chambi, deidad cuyo culto preservaron los Bakongos. Según la concepción autóctona, Nzambi otorgó vida al hombre en el momento de la creación. Es mas grande y mas poderoso que todas las demás categorías de espíritus.

En las tradiciones Bakongo los NKISI (espíritus de la naturaleza) tienen una relevancia particular, especialmente FUNZA, creador del feto en la matriz, y BUNZI, Dios tutelar del clan, de cuyo bienestar y felicidad es responsable. Nzambi, sin embargo, no se muestra a los vivos. Habita en el cielo (Nzulu) y no baja a la tierra (Ntoto), pero todo lo ve. Las líneas de la palma de la mano y los profundos surcos de la columna vertebral se conocen como la escritura de Nzambi y también sus caminos, por los cuales penetra al cuerpo de los hombres.

Nzambi no es objeto de culto, no se le puede conmover con sus ruegos, arrepentimientos u ofrendas, ocupa un lugar mucho mas elevado. Algunos Bakongos creen que el hombre y la mujer fueron creados en el cielo y bajados a la tierra por un hilo de araña. También creen que una persona llamada TUUKA ZULU (el que vino del cielo) visitaba la tierra cabalgando sobre un relámpago en calidad de enviado de Nzambi, para curar a los enfermos y resucitar a los muertos. TUUKA ZULU se convirtió después en MUKULU o NKULU, el ancestro de la humanidad, que también trajo semillas de todas las plantas útiles y en quien se originaron todos los usos y costumbres, incluso la muerte.

Según Laman, el nombre de Nzambi tiene muchos significados. Se le puede atribuir a un animal de grandes proporciones, a un cadaver, porque cuando alguien muere se transforma en un ser invisible con poderes semejantes a los de Nzambi.

Muchas leyendas cuentan como surgió el mundo a partir de Nzambi. Cuenta una leyenda que en el apsado ANGOMi era el propio NZAMBI. En ese tiempo Angomi dormía un sueño profundo y se expandía cada vez más. Según fué creciendo, Angomí notaba que su alrededor le era desconocido y como no podía salir de su espacio, comenzó a emitir una fuerte luz y a concentrarla en un ser llamado ALUVAYA.

Éste le prometió a Nzambi que iría a recorrer otros espacios para traer información. Para lograr su objetivo, le pidió a Nzambi el poder mágico de precipitar la energía capaz de formar la masa llamada materia. Nzambi escuchó su petición y le dió el secreto a Aluvaya, quien partió en busca de otros espacios. Al penetrar en lo desconocido, Aluvaya comenzó a sentirse poderoso por el secreto obtenido y resolvió no regresar. Comenzó a moldear las masas y precipitar la energía, transformándola en materia y creando así a los seres humanos. Los seres creados por él pasaron a ocupar los grandes centros de la materia aglutinada, llamada mundo.

Aluvaya cada día y a cada hora creaba un nuevo ser, a los cuales le dió la sangre para que sus vidas fueran más prolongadas. Entre tanto, Aluvaya comenzó a flaquear, a perder su poder. Para mantenerse poderoso comenzó a beber sangre de los seres que él mismo creaba.

De esa forma Aluvaya pasó a tener la misma constitución que los seres vivos. En este tiempo los seres no conocían a otro señor del universo mas que aquel que los había creado. Uno de los seres humanos curiosos, le preguntó a Aluvaya el secreto de la vida eterna, y éste le respondió que la llave de ese secreto solo la tenía Nzambi. Entonces, Aluvaya sobrepasó los espacios y llegó al pié de Nzambi. Mintiendo, le dijo que del otro lado habían seres bonitos, planetas, flores, animales, etc, etc...

Aluvaya le dijó a Nzambi que si el se quedaba más tiempo en ese mundo, flaquearía mucho. Por eso, necesitaba conocer el secreto de la vida eterna. Nzambi percibiendo sus emanaciones, le respondió: “Aluvaya, usted me está engañando, usando sus poderes y bebiendo de su propia esencia. Por lo tanto, lo mandaré a usted de regreso, como castigo, y tendra que mantenerse con la propia esencia de la vida que usted conoce, con la sangre.”
Nzambi tomó la desición de crear nuevos seres espirituales para controlar su espacio infinito, dichos seres eran los Zinkisi; entre los que se encontraban: Nkosi Mukumbe, Gongobila o Lambaranguange, Katende, Nzazi, Kavyungo, Angoro y Angoromea, Kitembo, Tere-Kompenso, Matamba, Kisimbi, Kaitumba, Zumbaranda, Wunge, y Lembaranganga.

De cuando en cuando, Nzambi le pedía a sus Zinkisi que le informaran si Aluvaya hacía un buen trabajo. Nzambi, entonces, le pidió a Aluvaya que viniese ante su presencia a conversar sobre sus obras. Aluvaya le pidió ayuda a los demás seres espirituales o Zinkisi, aquellos que eran los mensajeros de Nzambi. Al recibir respuesta positiva de parte de ellos, él descendió con ellos a los mundos habitados. Los Zinkisi viendo la gran obra de Aluvaya, pasaron a tener los dominios de los mares, los caminos, los bosques, los ríos, la caza, la pezca, etc...

Los Zinkisi al apoderarse de los dominios de Aluvaya, pasaron a capacitar a los seres para realizar diversas proezas. Aluvaya al ver que estaba perdiendo su poder, desidió regresar a Nzambi alegando que los mensajeros lo expulsaron de su espacio. Nzambi reolvió darle a Aluvaya la misión de intermediario entre los dos espacios. Por eso Aluvaya es el intermediario entre Nzambi, los Zinkisi o Zimpungu y los Hombres. Con el transcurso del tiempo, los seres sintiendo la necesidad de Aluvaya, hacían sacrificios para llamarlo, ya que éstos quedaron dependientes de la sangre por él creada.

Como castigo, Aluvaya pasó a tener la responsabilidad de mantener la vida material a través de la sangre. Esta leyenda (Nmutalambo) muestra el por qué no conocemos directamente a Nzambi. Fuimos formados por Aluvaya, de Nzambi recibimos a penas la escencia del espíritu, dada a través de Lembaranganga. Fué él quien precipitó los seres espirituales a materia.

Esta leyenda nos muestra la causa del sacrificio simbólico para llamar a los espíritus de la naturaleza creados por Nzambi, para llamar al mensajero de Nzambi con el fín de que nos resuelva nuestros problemas terrestres. Por éso, Nzambi creó sistemas adivinatorios, para que el hombre se comunicara con Aluvaya y éste a su vez con los demás Zinkisi y con Nzambi.

Estos ritos, tradiciones y creencias religiosas llegaron a Cuba a partir de la segunda mitad del siglo XVI, cuando comienzan a formarse en la isla los primeros asentamientos de la Cultura Bantú con carácter definido, que se unificaron al principio del siglo XIX. Se decía que eran de origen Congo porque ellos, con sus fuertes rasgos, dominaron el resto de los grupos étnicos que eran Mondongo, Bisongo, Timbiseros, Mandingas, etc. de raíz Imbisa, traídos de lo que son los actuales estados de Zaire, el Congo, Angola y Mozambique. Ninguno conservó la pureza de su origen y, sin embargo, es el segundo grupo en importancia de los cultos de origen africano en Cuba.

Se dividen en tres Reglas principales: Mayombe (la más pura o menos sincretizada), Briyumba o Brillumba (mezclada con Regla Ocha) y Kimbisa, esta última creada por Andrés Petit, para unificar los poderes de la santería y el catolicismo en el culto congo, (dando nacimiento como en la Briyumba a la forma mixta de practicar la religión, a lo que se le llama santo Cruzado o Palo cruzado), que rápidamente se extendió a las otras, por la necesidad de fortalecerse, asimilando ciertos elementos yorubas-cristianos, por eso las vírgenes y santos católicos, los Orishas santeros y los mpungos (deidades paleras) son como un mismo santo.

Estas reglas de Palo Monte se dividen a su vez en ramas. Por ejemplo, la regla Mayombe se divide en: Batalla Saca Empeño, Mayombe Saca Empeño, Nsala Mayombe Ngando Sese, Nsala Mayombe Ngando Batalla Congo, etc. La regla Brillumba se divide en: Brillumba Kongo, Rompe Monte, Guindavela, Rompemonte-Guindavela, Vence Guerra Viramundo, Vence Guerra Acaba Mundo, Mayaca, Siete Brillumba, Changani, Vititi Kongo, Quijenco, Monte Garavato, Sarabanda Malafama, Paticongo Clava Clava, etc. La Regla Kimbisa, dió origen a la rama Santo Cristo del Buen Viaje, que contiene elementos de todas las religiones practicadas en Cuba.

Lydia Cabrera escribió en el libro La regla Kimbisa del Santo Cristo del Buen Viaje que Petit, su creador, para proteger y defender de venganzas y maleficios a sus partidarios (de la secta abakuá principalmente) decide fundar la Regla Kimbisa, dejándonos en ella el modelo más acabado de sincretismo religioso que se produce en Cuba (...) Petit hizo un ajiaco, un revoltillo, cogió de todo: trabajó con Palo, con Ocha, con Santo, metió el espiritismo, la brujería, la iglesia, cuanto encontró, para vencer (...) sin embargo (...) tomó más de los congos que de los lucumí. De esto hablaremos más adelante en Agrupaciones afrocubanas y El nacimiento de las Reglas Sincréticas.

Así como el jerarca mayor santero es el Babalawo, aquí el mayombero es el Tata Nkisi, el Padre Nganga, el padrino, el que tiene los conocimientos para funcionar ante la Prenda (Nganga-Nkisi) o "cazuela", que es como la casa de su muerto esclavizado, del cual se posesionan en medio de cantos, para predecir y aconsejar. Mediante un trato con el muerto que vive en la "cazuela", ellos lo atienden, por ejemplo le derraman sangre de un pollo recién sacrificado y a cambio el muerto lo obedecerá y protegerá contra todo lo malo.

El palero, emplea para adivinar el Mpaka Mensu, que es un cuerno que tiene en su interior ingredientes mágicos y cuya abertura está tapada por un espejo que el brujo va ahumando y a través de él lee las figuras que aparecen de entre el humo. Para ellos es básico ver el futuro para arreglar la vida de manera rápida y eficaz. Muchos utilizan el Chamalongo, que puede estar conformado por cuatro conchas de cocos, cauris o conchas de mar, huesos; siete, nueve o diesiseis conchas o cauris.

Los muertos forman parte de la vida diaria como miembros de la misma familia, y aunque no hay una rica mitología como en los Yorubas, sí tienen un conocimiento herbolario o botánico bien desarrollado, adorando las plantas (la presencia del Palo Monte es básica, es el elemento mágico), también adoran todas las fuerzas de la naturaleza: los vientos, el mar, los metales. Tienen una música y cantos pobres comparados con los Yorubas, pero con sus instrumentos musicales propios, usando como su lengua ritual una mezcla del kilongo con el español.

A la Regla Bantú como hemos visto en sus distintas Ramas, la enriquecieron además de los Yorubas y el catolicismo impuesto, algunos elementos de los ritos espiritistas, por lo que hace esta heterogeneidad étnica (lo mismo que los Santeros, hacen que los cultos africanos no sean tan exactos en Cuba como en su país de origen) que sea exclusiva de Cuba, con sus orígenes en el Congo.

La Regla Conga o Palo Monte es una manifestación religiosa de arraigo popular. Su sistema ritual y teológico imbrica concepciones muy profundas, a pesar de que se formó a partir de la convergencia de prácticas de diferentes grupos étnicos del mundo bantú. Así, ha influido directamente en otras religiones populares de origen africano y tiene miles de adeptos en el mágico universo del Caribe.

En los procesos de transculturación cuando se ponen en contacto distintas culturas intervienen diferentes fenómenos en los sistemas de creencias bantú que son como "reajustes para poder pasar de la cultura negra de la oriundez a la cultura blanca de la adaptación". Pérdida de los ritos comunales (tanto cíclicos como de cumplimiento). Pérdida de muchas ceremonias relacionadas con la familia. Aculturación (acomodamiento o adaptación a determinadas exigencias de la cultura dominante).

Componentes bantú:

· El receptáculo mágico o nkisi;
· Ceremonia de iniciación en el culto;
· Rituales de cumplimiento;
· Utilización de bebidas rituales como la Chamba y el Yamboso;
· Toques y bailes para propiciar la acción de los muertos u otras entidades espirituales;
· Sacrificio simbólicos de animales relacionados con el culto;
· Ofrenda de comidas y bebidas a los espíritus;
· Uso de plantas y otras sustancias para curar y/o hacer daño;
· Bautizo ritual (nombre secreto que se le otorga al iniciado cuando "nace arriba de nkisi");
· Operaciones mágicas con las pertenencias o partes del cuerpo de una persona sobre quien se quiere influir (magia contaminante);
· Causas que propician la iniciación en Nganga Nkisi: enfermedad, problemas sociales o familiares, por mandato de una entidad espiritual o del ángel de la guarda de la persona a iniciarse, y por herencia religiosa.


Componentes ajenos:

· La cura y el daño se confunden funcionalmente en un solo practicante: el ngangulero, mayombero, tata nganga o taita nkisi. No obstante, suelen establecerse diferencias de funciones entre la "prenda cristiana" y la "prenda judía". En el África bantu, el Nganga no trabaja para hacer daño. Quien tiene este encargo antisocial es la muroyi que es la "bruja" (generalmente una mujer), o el hechicero o muroyi wemasikati o muloi wewazekele, quien puede ser un hombre.
· Desplazamiento conceptual en cuanto a la esencia de esta religión. África bantu: culto a los ancestros. Regla de Palo Monte: culto a la Nganga (Nkisi).
· Monoteísmo, politeísmo, hagiografías y otras historias relacionadas con supremas deidades o panteones de dioses (identificación de Nzambi con Dios, etcétera).

Se le llama Mayombero al Hechicero de Tradición Conga , oficiante de la Regla que se conoce como Palo Monte , la cual rinde culto a los muertos y a los espíritus de la naturaleza, incluyendo a Nzambi Mpungu. Mayombe es la intima relación del espíritu de un muerto , que junto con los animales , las aguas , los minerales , las tierras , los palos y las hierbas , conforman el universo adorado por los descendientes cubanos de los hombres traídos del reino de Manikongo.

Las Reglas Congas carecen de un panteón complejo de divinidades, mas poseen un amplio y multifacético sistema de magia que, según sus creencias, es extremadamente eficaz y procede directamente de Nsambi, de Dios.

Los negros conocidos en Cuba como congos proceden de una extensa zona del África occidental que comprende desde el sur del Camerún hasta la parte meridional de Angola e incluye el área de Mozambique, en la costa sureste del continente africano. Entre los pueblos que hallamos en esta región se destaca el kongo o bakongo propiamente dicho, cuyo idioma --el kikongo -- sirvió de base a la lengua conga cubana y cuyo sistema de creencias y prácticas religiosas influyó de modo decisivo en la conformación de las Reglas Congas .

Los grupos congos llevados a Cuba son numerosísimos: Angunga (Congos Reales), Angola, Bakongo, Benguela, Biyumba, Kasambo, Kimbisa, Kinfwiti, Loango, Mayombe, Mbaka, Mandongo, Mulwanda, Mundembu, Musabela, Nbanda, Ngola, Oriyumba, kwisama, Songo, etc.) En las Reglas Congas existen diversas ramas, tales como la Regla de Palo Monte, la Regla Kimbisa, la Musunde (o Musundí) y la Brillumba. Es común en Cuba usar el marbete de Palo Monte Mayombe para referirse a todas las reglas congas en su conjunto, cuando en verdad esta no es sino una de ellas.

Los esclavos de origen bantú vivieron en íntima convivencia con los de otras etnias, particularmente con los yorubas o lucumíes, y este contacto, sumado a la extrema labilidad de las entidades espirituales congas, promovió importantes modificaciones en la conformación de las Reglas cubanas de origen bantú .

En ellas, por ejemplo, se conserva el apelativo kikongo de Mpungu - lo más grande, lo supremo - para designar a ciertos espíritus superiores que sincretizan a los Orichas lucumíes con algunas figuras del santoral católico. Como resultado de este proceso , casi todos los Mimpungu o Zinkisi poseen denominaciones congas y españolas, así como equivalentes lucumíes y católicos.

Es necesario señalar que en este proceso de síntesis hay equiparación pero no una completa identificación. Los Mimpungu no son objeto de culto particular, como los orishas lucumíes. Se les respeta, se les nombra, ayudan a los fieles, pero su papel es relativamente secundario en las Reglas Congas donde lo fundamental es el culto a los muertos.

En las sectas congas se encuentran narraciones tradicionales transmitidas por vía oral que se refieren a ese mundo primigenio de donde salió todo lo existente. El equivalente congo del patakí yoruba recibe el nombre de Kutugwango.

No muestra Palo Monte la enorme riqueza mitológica que caracteriza a la religión lucumí, pero el número de Kutugwango es suficiente para integrar todo un canon que se esfuerza por explicar el origen del cosmos, el origen del hombre y de los mpungos, el origen de la muerte y del mal, así como las relaciones de Dios (Nzambi) con todos esos procesos iniciales y , más tarde, con la humanidad viviente. En los Kutugwango los elementos teogónicos, cosmogónicos y antropogónicos suelen aparecer muy mezclados.

El proceso mitogónico continúa en Cuba, sincretizándose con las tradiciones cristianas, como puede observarse en muchos Kutugwango. De este modo se articulan la magia, la religión y la protesta social en la tradición mitogónica de los congos de Cuba.
La organización de un Nzo-Nganga, la casa del Nganga, de un grupo de fieles que se somete a la autoridad individual de un Padre Nganga que los inicia, ofrece muchas semejanzas con las del Ilé-Oricha o casa de Santo. Cada Padre Nganga, (como cada Padre de Santo), manda en la suya como dueño absoluto, pero sin alejarse ni alterar en su esencia el patrón de una tradición ancestral, o como decía Makindó, ”ateniéndose a la bunganga de sus mayores”, esto es, poniendo en práctica los conocimientos, el saber (bunganga), legado sagrado de los predecesores.

Para explicar la organización de un templo de Mayombe o Palo Monte, se dice: “La Casa Nganga, que se llama también la Casa Mundo, viene a ser como una tribu: esta el Jefe o el Rey con sus vasallos. Está la mujer del Rey, del Primer Padre, el Mfumo, que es como una Reina. A ese Padre Nganga Principal, se le dice Amo. Primer Amo.
Viene después en mando su Mayordomo o sus dos Mayordomos, y la Madrina del Nkisi – Fundamento – la Ngudi Nganga, y la Madrina de Gajo, la Tikantika o Nkento Tikatika Nkisi. Luego hay los Nkombos o Ngombes, Mbua, los criados o perros del Nkisi que monta el Nfumbi” (de los que toma posesión el espíritu del Muerto que sirve al Taita Nganga) ”y los Mwana”. Los Mwana son todos los que pertenecen a la casa del Nfumo Nganga.

En el Nzo los Bamwana tienen derecho a curarse pues ellos ayudan en lo que pueden. Cuando hace falta un gallo, un paquete de velas, lo compran. Pero a todos los Bamwana (cofrades) ”no los monta el Palo” (el espíritu). El que se sube – cae en trance – es el que se llama Mwana Ngombe o Nganga Mwana Ntu Ngombe. A estos, que se llaman en español perros, criados, hay que prepararlos muy bien.

Ngombe es el que trabaja. Tiene que identificarse con el Muerto, porque él mismo es el muerto cuando el muerto entra en su cuerpo. Esta rayado – iniciado. Con el filo de una navaja de cabo blanco se le hacen las cruces en el pellejo. Se les prepara la vista – para que sean clarividentes – y son dueños de un Gajo (llaman los mayomberos a la cazuela o recipiente mágico en el que se constituye un Nkisi para un hijo), de Prenda que pare el Fundamento, o sea, el Nkisi del Padre.

Zingombe y Bamwana, en el Nzo, todos son hermanos, hijos de una misma madre, y por vida, hasta que Ñán füiri (nfwiri), hasta que se muera, y después de muertos, pues cuando uno muere va a reunirse con los suyos. (Lo primero que hace el Padre Mayombe al iniciar a uno es llamar a los muertos de su familia). Y lo que se le jura al Nkisi amarra para siempre. ”Es Palabra que no se borra; queda escrita en el pellejo. Luego todos trabajan en la Casa Mundo, el Rey, la Reina y los vasallos”.
”Si en casa del verdadero Nganga no ve usted adornitos ni féferes, es para no extraviar al espíritu, para no entretenerlo, para que no se distraiga con aquellos artilugios que los vivos predican como comunicadores del esoterismo”. En la habitación de la Nganga no influye el bienestar de su dueño. El Mayombero por mucho que gane no deja de ser ”un hijo del Monte”. Su religión es silvestre.

Las prendas son receptáculos de formas diversas que contienen lo que Robert Thompson describe como un universo en miniatura, tal y como lo prescribe esos pueblos. Ellos encierran aguas, hojas, hierbas, piedras tomadas de distintos sitios, dientes, picos, garras de variados animales, junto con pequeños fragmentos de sus huesos o bien de un ser humano cuyo espíritu pasa a vivir en ese Nkisi o receptáculo.

Éste puede físicamente ser una calabaza, un atado de corteza de árbol, un cardero de barro, un caracol, una masa hecha de polvos de árboles, tierras y cemento, un carapacho de jicotea (tortuga), un cuerno de un animal, una estatuilla, etc. En ocasiones especiales era también una escultura de una o más figuras humanas.

Cuando en uno de los muertos ilustres del clan deseaba manifestarse para ayudar o dañar a los vivos, explica Laman, se fijaba el espíritu con resina y bilongo (medicina) a una escultura. Al incorporarse el espíritu, la estatua/receptaculo y el espíritu que había pasado a habitar en ella recibían el nombre genérico de NKUYU.
Wyatt Mag Gaffey en su catálogo de las prendas recogidas por Laman en el congo, presenta multiples tipos de estos receptáculos, entre los cuales sobresalen los siguientes por su originalidad: MBONGO NZIMBA es una prenda estatua proveniente del área que Laman llama Mayombe, ubicada al oeste de Kingoyi y Kinkenge. Sirve para adivinación y curación. LONDA es un Nkisi para las mujeres y los niños, es muy complejo e incluye amiletos que deben usar quienes están protegidos por este Nkisi, que pone énfasis en la armonía familiar.

NDUNDU es el nombre de un Nkisi que significa albino. Los Bakongo creen que los albinos, como los jimaguas, son la reencarnacion de los espíritus del agua. Aunque este Nkisi ataca a todo organismo humano, también cura muchas enfermedades.
MBUNDU es un Nkisi hecho en forma de atado de corteza y sirve para decir la verdad sobre distintas disputas locales serias. MBUNDU es una planta que se usa para componer este Nkisi, y que le da su nombre. MBENZA es a todas luces, un tipo de Nkisi muy antiguo que adopta muchas formas. En Mayombe es también el más alto de los títulos jerárquicos y nombre de un importante clan de la región. Algunos estudios, según Mag Gaffey, la describen como objeto de culto comunitario para abrir la matriz de una larga progenie.

Por último está NKISI A BAMBONSONO, o Nkisi de todos. No es en realidad una prenda, sino una especie de botánica en miniatura que muchas aldeas ponen a disposición de sus moradores para proporcionarles los ingredientes básicos para componer una prenda a quienes lo necesiten. Nkisi es un término que se presta a confusión, y tal vez sea el concepto de los Bakongos orientales el que con mayor claridad resume su significado.

Para ellos, Nkisi es un objeto artificial habotado o influenciado por un espíritu y dotado por él de un poder sobrehumano. Por espíritu se debe entender, en este caso, no un alma desencarnada, sino el alma de un difunto que ha tomado, por voluntad propia, después de su muerte, un cuerpo adaptado a su nuevo modo de ser. De ahí que el término de Nkisi designe al espíritu y al objeto material en el cual tal espíritu es y puede ser dominado por un hombre.

Todo hombre o mujer que posea un Nkisi es por lo tanto un Nganga. Dice la leyenda que el primer Nkisi fué compuesto por MKULU, un antiguo ancestro. Pero fué MUTETE el primer ser humano que descendió del cielo, quien enseño a los hombres como fabricar y componer un Nkisi. Los Nkisi tienen aliento, pero no igual que las personas. Escuchan al Nganga y hacen lo que éste les ordena. La vida del Nkisi no termina, sino que se transmite para formar una especie de linaje.

Según la tradición popular congolesa, el primer Nkisi fué hecho en el agua, origen de todos los seres vivientes, e inauguró la línea de NKOSI, el destructor. Después se compusieron los Zinkisi de la línea de KYERE, la alegría. Así, de cada Nkisi pueden nacer tantos otros como estime su Nganga. Pero cada uno de ellos debe ser igual al primero, cuyo nombre adoptan. El Nganga mayor es quien transmite el arte de componer un Nkisi a los novicios, a quienes también informa sobre sus propiedades y prohibiciones.

Para comprender mejor la naturaleza de los espíritus ancestrales y de la naturaleza, espreciso conocer primero como percibían los Bakongos a los seres vivos. Laman ofrece de ésto una explicación detallada, que permite llegar a conclusiones sobre tal percepción mediante el significado de palabras claves que designan cada uno de los diversos componentes, visibles o invisibles, del ser humano.

El hombre, dice Laman, es considerado como un ser dual, compuesto por una entidad exterior, el cuerpo físico, que se entierra y se descompone, y una entidad inerna, la esencia misma del hombre; ésta a su vez está compuesta por dos entidades separadas: NSALA y MWELA. NSALA es la parte del hombre que no es visible en el cuerpo exterior, es su alma o mejor dicho el principio de la vida.

Es considerada como un ser viviente que actua como la adivina del hombre, al cual puede abandonar momentaneamente para vagar por el mundo y conocer acontecimientos que afectan a su dueño en el futuro.

Al norte del Congo, donde la palabra NSALA no se emplea, se usa KIINI (sombra); de lo cual se infiere que allí la sombra es conceptual y funsionalmente igual al alma o principio de la vida. En Mayombe y otras regiones sureñas, NSALA equivale al sentido de LUNZI, que podría describirse como la imagen interior del hombre, la esencia del hombre. Para los Banganga, NSALA es visible en forma de sombra. Igual que el cuerpo físico tiene su sombra, el alma también tiene la suya. NSALA no abandona al cuerpo físico, sino hasta que el hombre muere, y la sombra se separa del él.

Por eso los muertos mantienen el alma de un enfermo virtualmente cautiva, obligándola a no alejarse del cuerpo físico, si no hicieran ésto, toda enfermedad tendría un desenlace fatal. MWELA es el aliento, el órgano a través del cual el hombre vive y respira. Si abandona al cuerpo, el hombre muere. MWELA puede posesionarse de cualquier animal.

Para prolongar la vida de un ser humano, se mezclan unas gotas de su sangre con las de un animal determinado para que ambos compartan el mismo aliento y la vida se prolongue. Cuando un hombre duerme, el aliento, deja el cuerpo físico y vaga por otros lugares para conocer y predecir el futuro de su poseedor, actuando así en forma parecida al NSALA. Cuando el hombre muere, su aliento va al mundo de los muertos o a KALUNGA, regiones infernales de la tierra.

En el mundo de los muertos, la vida continua semejante a la vida terrenal, si bien carente de penas y enfermedades. La muerte, dicen los Bakongos, sólo ocurre una vez y es como recompensa. Los habitantes del mundo de los muertos están, por lo general, divididos en dos grandes grupos: los NKUYU y los NYUMBA, y éstos a su vez divididos en numerosos subgrupos funsionales.

NKUYU significa espectro, visión y también cambio, transformación. Los NKUYU no tienen un lugar definido en el mundo de los muertos, sino que andan errantes por el mundo de los vivos y son suceptibles a ser capturados por un Nganga. NYUMBA son aquellos que al pasar al mundo de los muertos, no adquieren una apariencia diferente a la que tenían en vida, porque no deben pagar por hechos censurables, por éso, se mezclan con los vivos y, muchas veces, se confunden con ellos.

También existen los SIMBI, a los que a menudo se les confunden con los espíritus de los muertos, aunque en nada se parezcan a ellos. Los SIMBI se manifiestan en torrentes o inundaciones súbitas que arrazan chozas y cosechas. Un SIMBI no puede ser capturado y encerrado en un Nkisi, sino tras muchas dificultades y peligros. En Cuba, les denominan Wije o Jigwe. Quien a riesgo de su vida, su salud y su razón captur un SIMBI, se convierte automáticamente en un Nganga, sin necesitar iniciación.

Al sur del Congo, el jefe de los SIMBI es llamado MPULU BUNZI, pero en otras regiones se le llama NDOONA BIDI, y se cree que es femenino. Anuncia la llegada de la estación seca cuando pasan por la tierra con sus huestas. El agua salada o dulce es su habitat y sus lagunas tienen la reputación de ser muy peligrosas para quienes se acercan a ellas.

NKADI MPEMBA es una de las figuras más misteriosas de la mitología de los Bakongos. Los cronistas, misioneros lo encontraron en Loango y en Mbanza Kongo, y se sirvieron de él para designar a Satanas, aunque no existen evidencias de parecido entre uno y el otro. NKADI MPEMBA, relatan a partir de los testimonios recogidos por los Bakongos, es una entidad cruel y dictatorial, en cuya tierra el sol nunca alumbra y desde el cual los muertos no pueden visitar a los vivos en los sueños.

Igualmente de enigmático es MBUMBA LOANGO, poderoso espíritu reverenciado en la zona de Mayombe, quien oculta su verdadera apariencia bajo el disfraz de una serpiente que vivía junto al agua. En el Reino Manikongo, el término NDOKI no designa a ningún espectro, ni a un espíritu, sino a un poder, una fuerza transmisible por consaguineidad, que permite a quienes lo poseyeran o recibieran dominar a los espíritus de sus parientes muertos sin precisar objeto mágico alguno.

Las personas con dicho poder eran también llamadas NDOKI. De dichas personas se dice que tienen la facultad de convertirse en animales de conocida ferocidad, cocodrilos, leopardos, o serpientes de gran tamaño. Estas personas son llamadas en Cuba kagweiro (cagüeiro). El único objeto mágico que necesitan estas personas es un amuleto que los ayuda a operar su metamorfosis. Dicho amuleto (Makuto Panga Dilongo) es hecho de ébano carbonero con ingredientes magicos y una oración.

Si bien los clanes de pescadores Bakongos del territorio que hoy se conoce como Cabinda rendían culto a los antepasados, la mayoría de sus divinidades eran femeninas, símbolo de la proliferación, y estaban directamente asociadas con la naturaleza. Eran llamadas espíritus madres y su origen parece ser muy remoto.
No pocos estudiosos sostienen que se trata de deidades traidas por los primeros bantúes que se asentaron en la zona, cuya devoción ha sobrevivido allí hasta nuestros días, aunque nos parece que mejor podría describirse como espíritus de la naturaleza divinizados.

Estos espíritus de la naturaleza no habitan ni Nkuyu, ni Nkisi, sino la tierra, las lagunas, las rocas y los bosques. A estos les denominan NKISI-NZI y son atendidos por el NTOMA-NZI, que es lo mismo que el NGANGA NKISI.

La presencia en las américas de un grupo numeroso de esclavos pertenecientes a los diversos clanes Bakongos del Reino del Manikongo ya es conocida por todos. No fué exclusivamente en Brasil a donde fueron a parar los Bakongos capturados en el Reino del Manikongo.

También arribaron, entre otras islas caribeñas, a Cuba transportados a la fuerza en los navios de las empresas europeas. Desembarcados en distintos puntos de Cuba, cientos de Congos, Ngolas, Cabindas fueron destinados a plantaciones de caña, café y tabaco.

Fueron ellos los que compusieron, en honor a los nueve reinos sagrados del dominio de Manikongo, los primeros nueve (9) Zinkisi, de los cuales nacieron otros muchos. Éstos procrearon los que, junto con aquellas prendas originales, llegarían a ser los fundamentos de las Reglas de Palo Monte en Cuba.

Dos de ellas fueron hechas en la provincia de Pinar del Río, otra en la Habana, dos en Matanzas, una en Santa Clara, otra en Camagüey y las dos últimas en oriente – Santiago de Cuba. Las dos de Pinar del Río se nombran NDUMBO A NZINGA y MANANGA, la primera fué compuesta a finales del Siglo XIX y pertenecía a Saturnino Gómez, descendiente de algún esclavo de la dotación del Ingenio “Santa Teresa”, fundado en 1827, en el partido de San Diego de Nuñes, Bahía Honda.

El segundo Nkisi servía a los esclavos congos de la hacienda “La Candelaria” de San francisco Javier Pedroso, alrededor de 1806. La hacienda lindaba con la Sierra del Cuzco, y sus terrenos, donde hoy se ubica el pueblo de La Candelaria está la Loma de Juan Nganga, famoso cimarrón que montó la prenda. Ésta recibió el nombre de MANAWANGA o MARIWANGA, que correspondií a la dueña de las centellas, los remolinos, Matamba, Centella Ndoki, identificada con Oyá de los Yorubas y con La Virgen de la Candelaria católica.

De esta forma tienen una idea de cómo llegaron las tradiciones bantúes del Reino de Manikongo, de los Bakongos a Cuba, y como se han ido transformando al decursar del tiempo. Muchos ritos se han perdido, pero aún queda el culto a Nzambi y los espíritus de la naturaleza bastante parecido al África Bantú.
     
     
   
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